Como parte de la investigación, Geim y Novoselov han usado el hidrógeno para modificar el grafeno conductor en un nuevo cristal bidimensional, el grafano.La adición de un átomo de hidrógeno junto a cada uno de los átomos de carbono en el grafeno logró producir el nuevo material sin alterar o dañar la construcción distintiva de un átomo de espesor.
Pero en lugar de ser muy conductor, como el grafeno, el grafano tiene propiedades aislantes.
Los resultados de los análisis demuestran que el material puede modificarse usando la química, abriendo ello el camino para el descubrimiento de otros derivados químicos basados en el grafeno.
El descubrimiento de que el grafeno puede modificarse dando lugar a nuevos materiales, ajustando sus propiedades electrónicas, ha incrementado más aún las numerosas posibilidades de este grupo de materiales tan versátiles en el desarrollo de futuros dispositivos electrónicos.
La moderna industria de los semiconductores hace uso de muchos materiales distintos, desde los aislantes a los semiconductores y los metales. Pero ¿qué pasa si un solo material se puede modificar para que cubra el espectro completo necesario para las aplicaciones electrónicas? Imagine una oblea de grafeno con todas las interconexiones hechas del grafeno muy conductivo y prístino, mientras que otras partes se modifican químicamente para volverse semiconductoras y actuar como los transistores.