Derrame de crudo causa daño ambiental en Napo

Se solicitó a los pobladores que ayudaran a la limpieza del río, piedra por piedra. Este derrame es más grave que el ocurrido el 29 de febrero de 2008, cuando fue provocado por un deslave.


Contaminación alcanzaría al río Salado y ya habría afectado la cascada San Rafael, la más grande del país.

 

David Zapata aún recuerda esos días de 2005, cuando el Río Santa Rosa, del cantón El Chaco (Napo), fue la sede del mundial de rafting que congregó a 26 países y 39 equipos. Ecuador compitió con México, Uganda y Filipinas por organizar el evento. Una comisión consideró que el río es, técnicamente hablando, uno de los más accesibles del planeta para practicar el deporte.


 
 

Zapata, quien es director de la oficina del Ministerio de Turismo en el cantón El Chaco, sostuvo que el petróleo que brotó por la rotura del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP), el pasado martes, justamente afectó el tramo preferido de los deportistas que practican rafting.

 

“El territorio comprendido desde el río Santa Rosa hasta el Salado (alto del río Coca) es una sección muy apetecida por quienes practicaron rafting y kayac”, dijo Zapata.

 

El pasado martes, a las 08:51, se presume que un movimiento telúrico provocó que la tubería del OCP, que tiene 80 centímetros de diámetro y que está enterrada a más de dos metros de profundidad, se rompiera. La tubería se dobló y produjo una rotura de diez centímetros de largo por cinco de ancho.

 

El petróleo bajó por las fincas de Cipriano Aigaje y Oscar de la Cuz hasta llegar al Río Santa Rosa. Hoy, los propietarios de los terrenos esperan que el personal de OCP limpie y remedie el sector, pues el crudo bajó por la vertiente donde se hidrataba el ganado. Existen cuatro piscinas de contención, una en la finca de Aigaje y las tres restantes en la orilla del río, de donde los tanqueros recogen y se llevan el crudo.

 

En el momento del incidente, por la tubería se transportaban 120 mil barriles de crudo. Se derramaron 14 mil de 18 grados API que, por su densidad, son complicados de limpiar. Hasta ayer el trabajo de recolección del hidrocarburo avanzó en un 80%.
OCP todavía no ha definido qué empresa se encargará de la limpieza del sector. Existe la posibilidad de que Entrix realice el estudio del impacto ambiental, que es mayor en el Río Santa Rosa y Quijos.

 

Aunque Naranjo aseguró que el reemplazo del tubo afectado se realizará en tres días y las pruebas de funcionamiento en dos días más, lo cierto es que el hidrocarburo no ha dejado de bajar por las aguas del río Santa Rosa.

 

El panorama es desolador. El petróleo está impregnado en las piedras de la rivera del río, tomando formas redondas y espirales de los colores del arco iris sobre el agua. El crudo baja por el río Santa Rosa, se une con el río Quijos y corre paralelo a la carretera. La contaminación alcanzaría el río Salado y habría afectado la cascada San Rafael, la más grande del país. Se presume que llegó al río Coca, pese a que “la última barrera de contención está antes del río Coca”, dijo Naranjo.

 

El alcalde de El Chaco, Julio Pérez, conversó con los representantes de OCP, quienes se comprometieron a realizar las tareas de remediación ambiental en tres meses. Se solicitó que los pobladores afectados sean quienes trabajen en el proceso de limpieza, piedra por piedra.

 

Carlos Díaz, concejal, aseguró que el derrame afectó a 70 familias dueñas de fincas que viven en las riveras del río, así como a 40 kilómetros del río. El impacto a la naturaleza se evalúa por la unidad de medioambiente del municipio del Chaco, que presentará su reporte, hoy, a las 09:00 ante el Concejo para decidir las acciones a tomar. Los sectores afectados son Santa Rosa, Gonzalo Días, Tres Cruces, Las Palmas, El Salado, Playas del Alto Coca, Piedra Fina y la cascada San Rafael. Además el 87 % del cantón está distribuido entre los parques nacionales Sumaco-Napo-Galeras; Protector de la Cascada y Cayambe-Coca. El 13 % restante es el lugar donde habita la población y el sector ganadero.

 

Este derrame es mayor al ocurrido el 29 de febrero del 2008, cuando un deslave de grandes proporciones rompió el Oleoducto Transecuatoriano, de propiedad de Petroecuador, en el sector del río Salado en el Reventador.